Venenos de jardín:
un grave peligro para nuestras mascotas

Venenos de jardín: un grave peligro para nuestras mascotas


Os presentamos a Risk, el protagonista de una de las urgencias más apremiantes que existen. Con solo 6 meses, este perro pasó por una experiencia que pudo acabar de la peor manera posible: una intoxicación causada por ingestión de venenos de jardín, concretamente un caracolicida.

MUCHO CUIDADO CON LOS VENENOS DE JARDÍN

Aunque la mayoría de estos venenos (raticidas, caracolicidas, topicidas, etc) indican en sus envases que repelen a los animales domésticos, o que resultan inocuos para ellos, lo cierto es que se los comen e, incluso, a algunos les gustan. Algo muy comprensible porque, si algunas vez habéis olido un conocido matarratas, notaríais que su aroma a caramelo de fresa puede resultar apetitoso para cualquiera.

La realidad es que, digan lo que digan, los efectos de estos venenos en nuestras mascotas son los mismos que los que provocan en las especies a las que van destinados, algo bastante grave si tenemos en cuenta que su función es matar.


Risk, afectado por la ingestión de un caracolicida.

Risk, afectado por la ingestión de un caracolicida


LOS EFECTOS DEL CARACOLICIDA

Risk ingresó en A Media Lúa con convulsiones involuntarias que afectaban a todos los músculos de su cuerpo, por lo que no podía controlar sus movimientos. Además, presentaba taquicardia, salivación, cianosis (mucosas azules por la falta de oxigenación) y temperatura muy elevada.

La rápida actuación de sus dueños nos permitió llegar a tiempo para conseguir que Risk vomitase los restos de caracolicida que permanecían en su estómago, antes de inducirle una sedación profunda para controlar las convulsiones, relajar su corazón, bajarle la temperatura y aplicarle sueroterapia mientras esperábamos a que su organismo liberase el veneno.


Risk, sedado y con sueroterapia

Risk, sedado y con sueroterapia en nuestra clínica


SÍNTOMAS DE UNA INTOXICACIÓN

Los caracolicidas son venenos de la familia de los metaldehídos, y los síntomas clínicos característicos de la intoxicación pueden aparecer desde el momento de la ingesta hasta 4 horas después. Entre los más característicos y llamativos se encuentran los siguientes:

  • Ansiedad.
  • Convulsiones.
  • Hipersalivación.
  • Incoordinación.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Espasmos musculares.
  • Aumento de la temperatura, llegando incluso a perder la consciencia para entrar en un estado de coma.

LO MÁS IMPORTANTE: ACTUAR CON RAPIDEZ

El mayor problema al que nos enfrentamos con este tipo de intoxicaciones es el de la ausencia de antídotos, que sí existen para los raticidas, por ejemplo. De esta forma, los cuidados de urgencias que podemos prestar en estos casos son paliativos, con los que intentamos contrarrestar los desequilibrios y desestabilizaciones causados por el veneno. Por lo tanto, cuanto antes se actúe, mejor pronóstico.

En el caso de Risk, tras 8 horas iniciales de inestabilidad empezó a recuperar sus constantes normales y, 24 horas más tarde, ya podía regresar a casa totalmente estabilizado, con medicación de soporte y muy hambriento, pero vivo y feliz.


Actuar con rapidez es fundamental en estos casos

Actuar con rapidez es fundamental en estos casos


RECOMENDACIONES A TENER EN CUENTA

Por desgracia, no todas las mascotas corren la suerte de Risk, por eso os recomendamos que tengáis muchísimo cuidado con el uso de estos venenos.

  • Si recurrís a ellos, considerad que vuestra mascota puede comérselos y verse gravemente afectada.
  • En el caso de que esto ocurriese recordad que, cuanto antes acudáis a la clínica veterinaria, mejor será el pronóstico.

Risk, ya estabilizado tras la intoxicación

Risk, estabilizado tras la intoxicación


Por cierto, Risk: mejor olvídate de repetir tan peculiar banquete, pues nos costó muchísimo estabilizarte. ¡Cuídate mucho, valiente!

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